19
Jul
Invitación al baile: sala y merengue

En Buenos Aires hay más lugares donde cada viernes y sábados, miles de almas se reúnen hasta el amanecer para sacudirse al ritmo de la salsa y el merengue. Esta música pegadiza y caliente que llegó a nuestro país de la mano del dominicano Juan Luis Guerra en los años ‘90, parece haber anclado aquí para quedarse definitivamente.
Asimismo, la riqueza y la vitalidad del género, así como la alegría que transmite hacen que no sólo se baile en Latinoamérica. Francia es uno de los países europeos que más gustan de la salsa, seguida por Italia, Suiza, Alemania y España.
Junto con los clubes para bailar estos ritmos proliferaron los talleres y cursos para aprender los pasos que exigen las danzas caribeñas. La consigna es gozar de la música en un ambiente informal donde nadie sea discriminado. No existe una edad determinada ni para aprender ni para bailar: la franja etárea es muy amplia, abarca gente de 20 a 60 años que sólo quieren distenderse, siguiendo cada uno a su propio ritmo el son de la música.
“La idea es pasarla bien” – afirma la Profesora Griselda, coordinadora de un taller integrado en su mayoría por profesionales que necesitan expresarse a través de su cuerpo. Griselda explica que el objetivo del curso no es presionar sobre una técnica sino que los participantes puedan, a partir de una base, ir creando sus propios movimientos, pero sobre todo desinhibirse y divertirse en clases grupales y mixtas, donde no faltan también extranjeros, artistas y hasta personal de embajadas.
“La salsa ya no se va más, no es una moda pasajera ya que se ha instalado en la forma de vida y en el sentir de nuestra gente”, dice Oscar, fanático seguidor del género y entusiasta participante del taller que dicta Griselda.
¿Cuál es la diferencia entre la salsa y el merengue?: la primera es más movida, pero la mayor ventaja del merengue sobre la salsa quizá sea el hecho de que es mucho más fácil de aprender. La salsa se basa en movimientos y el merengue en el movimiento en sí.
Sólo será cuestión de probar. ¿Te animás?…
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