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Jul
Literatura y tecnología
Hoy, gracias al avance de la tecnología, podemos disfrutar del placer de la lectura desde las pantallas de nuestras computadoras.
Un e-book es una versión electrónica de un libro originariamente editado en papel, y fue una de las innovaciones que impulsó la firma americana Amazon. Para ello creó el Kindle, uno de los aparatos más vendidos desde el mundo virtual, aunque también pueden ser leídos en otros soportes como el iPhone, el iPad de Apple o en computadoras portátiles.
A tres años de que el libro electrónico saliera al mercado, por primera vez la compañía americana informó que en este último trimestre las ventas de los mismos superaron en un 80% a las de papel.
Por eso, el sector de la publicación digital está a punto de ganar un nuevo competidor: Google, quien inminentemente lanzará un nuevo servicio – “Google Editions” - que permitirá a los lectores acceder al título únicamente de forma online y leerlo en cualquier aparato con acceso a internet, pero sin posibilidad de descargarlo.
En la historia de la humanidad muchos fueron los soportes utilizados para comunicar o transmitir información. Desde la piedra a la madera, del papiro a la seda, desde las hojas de palma seca hasta el mismo tatuaje en el cuerpo, existen infinitos materiales que permiten conservar y transmitir un texto, con lo cual pueden llegar a convertirse en un libro. En nuestro siglo, los e-books representan una nueva forma de expresión y los expertos indican que este auge irá en aumento, al igual que la lectura de diarios y revistas en este formato.
Sin dudas, la entrada de Google en el mercado anuncia un crecimiento sin igual en los próximos años para este sector en plena expansión.

¿Sabías que el famoso escritor inglés William Shakespeare no es tan respetado y reconocido unánimemente como todos creemos? Existe un grupo que se hace llamar los escépticos antistradfordianos (este última palabra hace referencia al lugar de nacimiento del dramaturgo inglés) y que durante muchísimos años (¡cuatro siglos!) ha discutido la autoría de todas las obras que hoy conocemos como pertenecientes a Shakespeare. Es como una suerte de secta que incluso ha propuesto a otros autores como los verdaderos mentores de las obras, entre ellos Francis Bacon, la Reina Elizabeth I, y uno de los que fuera impulsor de este grupo de antishakespeareanos, Edward de Vere.
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