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Nov
Salta: La Nueva Ruta del Vino – Design Suites
Esta hermosa provincia se caracteriza por su cultura, su paz, sus paisajes y su gente. Ya en su nombre se adivina esta naturaleza gentil y mágica. La palabra Salta proviene de sagta, voz que en el dialecto cacan significa “la linda, la tranquila”. Es en sus profundos valles donde nace una de las generaciones de vinos argentinos más tradicionales.
La llamativa convivencia del presente y del pasado que se palpa en la música, la poesía, las costumbres y las leyendas, ha dejado también sus huellas en un vino que deslumbra por su personalidad. Por todas estas razones, la ruta enológica en Salta resultará una vivencia única para los amantes del vino, difícilmente comparable a cualquier otra del mundo vitivinícola.
Los valles salteños constituyen una de las regiones vitivinícolas más antiguas del país: se admite que los jesuitas plantaron las primeras vides en el siglo XVII. A partir del siglo XIX, fueron los inmigrantes quienes, tras reconocer las bondades del clima y suelo de la zona, consolidaron la actividad vitivinícola con la construcción de las primeras bodegas y la implantación de nuevas cepas.
Las escasas lluvias, la extraordinaria luminosidad y la enorme amplitud térmica se unen en los valles calchaquíes para lograr frutos de una concentración única, de los que nacen vinos briosos y robustos, con gran personalidad y muy diferentes a los de otras regiones. La altitud es un factor decisivo para este clima dual, tan propicio a la vid, y es en estos valles donde se encuentran los viñedos más altos del mundo, a alturas que van desde los 1500 a los 3000 metros de altura.
Estas bodegas se encuentran enclavadas en el medio de la montaña, dentro de un paisaje al que difícilmente se lo pueda asociar con el cultivo de la vid o cualquiera otro. Caminos de ripio que cruzan cerros y montañas agrestes so la antesala a estos paraísos donde se producen vinos de características realmente únicas.
Cafayate, a un promedio de 1700 metros de altura, centraliza el 90% de los viñedos de la provincia. Es aquí donde se encuentran las bodegas salteas más tradicionales como El Esteco, Etchart y Finca el Recreo. También hay una gran cantidad de bodegas medianas y pequeñas, administradas por familiares y elaboradoras de vinos de alta calidad, como Domingo Hermanos, San Pedo de Yacochuya, Bodega El Porvenir y Finca Las Nubes.
La variedad emblemática de la región es la Torrontés, seguida por Malbec, Cabernet Sauvignon y en menor medida, Tannay, Syrah y Chardonnay. En lo que respecta al turismo enológico, las bodegas están muy bien preparadas y dispuestas para la recepción de visitas y de disfrutar de comidas típicas y otras demostraciones del arte popular.
Una de las peculiaridades de los viñedos salteños es que muchas veces están rodeados por ruinas arqueológicas. Finca Las Nubes ha rescatado antiguas terrazas de cultivo y la finca de Yacochuya, Domingo Hnos. ha reconstruido un poblado indígena.
Todo esto hace, de los valles calchaquíes, un circuito enológico tan particular como su vino, forjado entre nubes, montañas y las bien valoradas huellas del pasado.






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