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Jul
Manos mágicas (parte II)
Las manos pueden curar, aliviar y liberar. Por eso, sin dudas, son mágicas. Algunos de los sistemas terapéuticos más conocidos que se valen de los masajes como forma de proporcionar alivio y bienestar son:
La digitopuntura, se trata de una terapia usada por los chinos desde hace más de cinco mil años, consiste en manipular con las yemas de los dedos las zonas que se quiere estimular. Se oprime el punto localizado haciendo movimientos suaves en forma circular, en el sentido de las agujas del reloj, logrando efectos sedantes y tonificantes. Estos efectos se logran porque existen a nivel de la piel determinados puntos – minuciosamente detallados por los chinos – que se encuentran en relación directa con los principales órganos internos. Entonces, al presionar dichos puntos, se alivia el dolor corporal y la tensión psíquica que éste produce.
Por otro lado, el shiatzu es un sistema terapéutico nacido en Japón en el siglo pasado, pero que rápidamente se extendió por occidente. Al igual que en la digitopuntura, el masajista aplica una tensión con las manos y los dedos; pero la diferencia radica que en lugar de hacerlo sobre los puntos específicos, trabaja sobre líneas de puntos a través de todo el cuerpo, logrando un efecto más completo. El propósito del shiatzu es hacer tomar conciencia a la persona de su desarmonía y tratar de que el paciente se cure a si mismo para tener una vida más plena. La persona que practica el masaje actúa como un guía que le permite reflexionar sobre la verdadera causa de su malestar.
Además, esta técnica ayuda a curar ciertos trastornos y prevenir que se repitan o aparezcan otros nuevos. Algunos de sus efectos son: reequilibrar la energía vital, vigorizar la piel, estimular la circulación de los fluidos del cuerpo (sangre y linfa), previniendo además la congestión de l sistema sanguíneo, favorecer la elasticidad de los músculos, corregir deformaciones del esqueleto, regular las funciones de las glándulas endocrinas y armonizar el sistema nervioso reduciendo la fatiga y el stress.
La reflexología, en tanto, nació en Estados Unidos, de la mano del Dr. William Fitzgerald y la masajista Eunice Innghdem, quienes sistematizaron los principios de la medicina oriental adaptándola a la occidental. De este modo, postularon que el pie presenta zonas que reciben inervaciones de todos los órganos del cuerpo. Cuando algún órgano está afectado, la presión en dicha zona se vuelve dolorosa. “El pie refleja el cuerpo”- afirma Marisa, quien desde hace unos años empezó a dedicarse al estudio de esta disciplina – entonces, las manipulaciones terapéuticas activan las relaciones energéticas de las secciones del pie que se encuentran en íntima relación con los órganos internos. Este tipo de masaje facilita la relajación, trabaja tanto sobre el dolor de los órganos como conductuales y tiene mucho adeptos ya que resulta más fácil poner el pie que el cuerpo” –sintetiza Marisa,
Cabe señalar que la mayoría de los pacientes que se inclinan por estas prácticas son mujeres, entre 30 y 50 años, aunque son altamente recomendables también para adolescentes y gente de la tercera edad ya que proponen una visión integradora, natural y no violenta.
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