19
Apr
Éramos tan british…
Según lo acaba de anunciar el diario La Nación, la tienda Harrods, que lleva más de una década con sus persianas bajas, volverá a iluminar el microcentro porteño en una versión que combinará la tradición del famoso local británico con la renovación tecnológica actual. La sede de Harrods en Buenos Aires abrió el 31 de marzo de 1914 y se convirtió en la única sucursal fuera de Gran Bretaña de la famosa tienda por departamentos londinense. La llegada de una empresa de tanto renombre internacional confirmaba el prestigio que había ganado Buenos Aires en un período marcado por la creciente presencia de inversiones británicas en el país. No sólo lo más exclusivo de la sociedad local acudía a sus instalaciones. Tras fusionarse con la otra gran tienda porteña, Gath & Chaves, en 1922, llegó a recibir a más de 45.000 personas por día, muchas de las cuales llegaban desde diferentes puntos del país para comprar ropa, muebles y todo tipo de productos de alta calidad y de la última moda de entonces. En 1970, la tienda fue comprada por Almacenes Argentinos, empresa subsidiaria de una financiera de capitales italianos y, en los 80 -entre numerosas idas y venidas judiciales-, pasó a manos de sus actuales dueños, los accionistas de la compañía suiza CBC-Interconfinanz. La hiperinflación, las sucesivas crisis económicas y los modernos shoppings que se fueron afincando en el distrito afectaron al tradicional paseo. Poco a poco se fueron cerrando cada una de sus nueve plantas hasta que, en 1998, Harrods bajó sus persianas definitivamente. Ahora, aprobación municipal y 40 millones de dólares mediante, el ícono angloporteño promete resucitar de sus cenizas. El edificio fue declarado patrimonio histórico de la ciudad, por lo que las fachadas deberán conservar el estilo ecléctico que caracterizaba a la época. El nuevo Harrods conservará el modelo de tienda por departamentos, pero incorporará la infraestructura acorde a los centros comerciales del siglo XXI. Las grandes marcas tendrán su lugar, aunque deberán integrarse al gran paraguas estético de la tienda, con locales cerrados. Los pisos y los techos serán mantenidos en muchos sectores y se conservarán los mármoles, vidrios biselados y el revestimiento de las imponentes columnas, así como los tradicionales ascensores con capacidad para 20 personas cada uno. A su vez, se incorporarán nuevos espacios de servicios y el caballito de batalla de los grandes shoppings: las escaleras mecánicas. o semiabiertos. Como en Londres, otra vez, todos van a poder salir con su bolsa Harrods en la mano.
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