7
Apr
Bolitown
Como muy bien lo describe la narradora que se esconde tras el seudónimo de Miss Bolivia –cantante de hip hop, para más datos- el barrio boliviano en Buenos Aires es un lugar compacto ubicado en el corazón de Liniers. Una bomba de color y sensaciones donde se mezclan constantemente el folklore y las raíces originarias bolivianas con la comunicación y la velocidad de la ciudad y el consumo. Con un audio explosivo de varios sonidos superpuestos en clave de cumbia, wayno, saya y reggaeton al palo, la Pachamama y Babilonia nos presentan un mix intenso e hipnótico que pide a gritos ser recorrido. Como toda zona fronteriza, chorrea belleza extrema. Si vas hasta Av. Rivadavia al 11600, llegás a la calle José León Suárez (el tronco del mercado). Allí comienza una sucesión de cuatro cuadras de tiendas, comercios de alimentos y salones de venta de ropa y música. Del interior de los comercios de alimentos brotan racimos de colores, olores y sabores para disfrutar. Los chiles (ajíes) más picantes de la ciudad, jengibres enormes y las clases de papas más variadas. Hierbas medicinales y especies, legumbres y frutas secas difíciles de encontrar en otros puntos de la ciudad, se venden a granel en todas las tiendas. Mangos, plátanos y coca, ajo, miel y cilantro. Hay puertas y pasillos que nos llevan a salones inmensos con puestos de ropa deportiva de imitación genial que hasta tiene más onda que la original. Zapatillas, remeras, camperas, tangas, bijou, discos para karaoke, todo para llevar. Cada puesto tiene su audio propio, y todos suenan a la vez, como si se tratata de una competencia por lograr el mayor volumen. No les gusta que saquemos fotos. De fiesta! Para el festejo, encontramos piñatas de bautismo, cumpleaños, comunión, casamiento, y el cotillón tan colorido y barroco que caracteriza a la fiesta boliviana. Trajes típicos, algunos instrumentos nativos y bolsas para comprar, make up y santería, asoman y cuelgan de los toldos y estantes de cada local. Tanto las tiendas como los puestos callejeros son atendidos por cholas expertas en su mercadería. Cholas bien roots, cholas de sport, cholas hi tech, cholitas, cholonas. La energía femenina se hace presente en este rincón urbano. Si tenés hambre durante el paseo, podés comprarte en la calle tamales (con pollo o maíz envueltos en hojas de chala), chipá o salteñas (una versión boliviana de las empanadas argentinas) de carne, y para tomar, un jugo de durazno, linaza o api. Para finalizar mi viaje, vale comprar una botella de Singani, el aguardiente boliviano que quita todas las penas y le devuelve el calor hasta al alma más fría.
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