El próximo 24 de mayo, en coincidencia con las celebraciones del Bicentenario, reabre sus puertas el Colón. Este teatro de la ciudad de Buenos Aires es considerado uno de los mejores del mundo, fundamentalmente por su acústica. El actual edificio ocupa una manzana en pleno centro porteño, y fue inaugurado el 25 de mayo de 1908 con la ópera Aida de Giuseppe Verdi. Este edificio reemplazó al antiguo, ubicado frente a la Plaza de Mayo, que funcionó entre 1857 y 1888. La construcción de la nueva sede llevó alrededor de 20 años. El proyecto inicial fue del arquitecto Francesco Tamburini quien, a su muerte en 1891, fue continuado y modificado por su socio y colega Víctor Meano, autor del palacio del Congreso Argentino. En 1904 Meano fue asesinado en su casa, y el gobierno le encargó al belga Jules Dormal que terminara la obra. Dormal introdujo algunas modificaciones estructurales y dejó definitivamente impreso su sello en el estilo francés de la decoración. La superficie total cubierta del edificio original era de 37.884 metros cuadrados. Las ampliaciones realizadas posteriormente, sobre todo las de finales de la década de 1960 (arquitecto Mario Roberto Álvarez), sumaron 12.000 metros más, hasta alcanzar los 58.000 metros cuadrados. La sala principal, en forma de herradura, cumple con las normas más severas del teatro clásico italiano y francés. La planta está bordeada de palcos hasta el tercer piso. Tiene una capacidad total de 2.478 localidades, pero también pueden presenciar los espectáculos alrededor de 500 personas de pie. La cúpula, de 318 metros cuadrados, poseía pinturas de Marcel Jambon, que se deterioraron en los años treinta. En la década del ‘70 se decidió pintarla nuevamente y el trabajo le fue encargado al artista argentino Raúl Soldi. El gran hall de entrada, con su magnífico mármol Rosso Verona, sus notables estucos, los vitrales de la cúpula y la escalinata de mármol blanco de Carrara y barandas de mármol de Portugal conducen al foyer de plateas, al Salón de los Bustos, al Salón Dorado y al Salón Blanco en el primer piso. Desde los laterales de la escalera principal se accede al Pasaje de Carruajes, pequeña calle interior que comunica Toscanini con Tucumán, y por la que antiguamente se ingresaba al foyer principal. Desde 1997, la Boletería se ubicó en instalaciones que dan a este pasaje. El Teatro Colón realiza las producciones de sus espectáculos en talleres propios ubicados en los subsuelos: Maquinaria, Escenografía, Utilería, Sastrería, Zapatería, Tapicería, Mecánica escénica, Escultura, Fotografía, Maquillaje y Peluquería, Decoración de utilería y pintado de trajes. Desde 1968 a 1972, según el proyecto del arquitecto Mario Roberto Álvarez, se encaró una segunda ampliación, avanzando debajo de la plaza y la calle Cerrito. En este lugar se sitúan los sectores de producción teatral, talleres escenográficos, salas de ensayos, oficinas administrativas y un comedor para el personal. Se incorporaron luego la sección técnica de Diseño de Producción y los talleres de Luminotecnia, Efectos especiales electromecánicos, y Audio y Video.